La historia de Kazán y Dana.


Por Rubén Flores de Guirior.
Responsable del Proyecto Nórdico.
Asociación Española de Mushers.

"Comienzo estas palabras intentando que sean tan solo el relato de mi experiencia personal con dos seres que han cambiado mi vida de una manera drástica y creo que para bien. Mi deseo es que sirvan como muestra de lo que se puede conseguir con perros que no han tenido un comienzo especialmente alegre. Si lo desean, presten atención tan solo a los hechos y no al que los relata. Seguro que les hará pensar...

Mi primer perro fue Kazán, un macho que, según reza en su cartilla, es de raza Pastor Belga, aunque lo cierto es que sus antecedentes son mas bien indefinidos. Un veterinario afirmó en su dia, que su enroscada y muy poblada cola delataba en él algún ancestro nórdico. A mi me da igual. Fue mi primer perro, y los dos pagamos la novatada. Primero, cuando sus "dueños" me apremiaron a que, con solo tres semanas, me lo llevara a casa puesto que, según ellos, no lo podian atender. Cuando llegué comprendí el porqué. El panorama era desolador. Una hembra famélica, alimentada literalmente con pan duro y agua, intentaba amamantar a cuatro bolitas de pelo que yacían en un suelo mojado, bajo una intensa lluvia que ya duraba dias. Nadie se había preocupado de proporcionar a la madre una manta o un tejado donde cuidar a sus cachorros, y estos corrían serio peligro. Solo pude coger a uno, un macho que enseguida llevé al veterinario, para que lo reconociera, y me diera algún consejo.

He de confesar, que yo no sabía mas de perros que cualquier persona que anda por la calle, pero me apasionaban y estaba decidido a criar a Kazán. Lo que no esperaba, era que comenzara a mostrar lo que ,según me explicaron, se conoce como personalidad dominante. Manifestaba cierta agresividad que nos asustaba a todos y acabó haciéndose dueño de cuanto le apetecía. Para acabar de complicar las cosas, nuestro vecino, se dedicó a apedrearlo cuando se encontraba solo en el jardín, un trauma que aún le dura.

Sin entrar en detalles solo diré que llegué a verme ante la disyuntiva de deshacerme de él o solucionar de raíz el problema. Con el asesoramiento de un profesional, fui tomando las riendas, y los resultados se notaron enseguida, ahora Kazán sabía que yo era el jefe de la manada, y que además le protegía. Como consecuencia de estos cambios su sociabilidad se hizo mas que aceptable, y cualquiera podia acercarse a él, algo impensable tiempo atrás.

Todas estas vivencias me llevaron a la conclusión de que no estamos haciendo bien las cosas. La gente vende y compra perros con una facilidad pasmosa, como si no se trataran de seres vivos que tendrán que ser atendidos de manera especial mas allá que cualquier otro capricho. Luego vienen las decepciones, los problemas y las irresponsabilidades; ¿resultado? El abandono, o algo peor...Sería ideal que toda persona que desea adquirir un animal de compañía, se viera sometida a una especie de examen en el que se evaluaran sus posibilidades, conocimientos y capacidades para acometer tal empresa que durará unos cuantos años. Si al mismo tiempo se le aconsejara en base a estos parámetros cual es su "media naranja canina", que raza o individuo se adapta mas a sus circunstancias...¿cuántos problemas no nos evitaríamos, y evitaríamos a los perros, víctimas indefensos de todo este embrollo? Esta idea siempre me ha rondado la cabeza.

Damos un salto en el tiempo y en el espacio. Un cambio de aires nos lleva hasta un lugar que nos cautivó: La Val dŽArán, y allí es donde instalamos nuestra residencia definitiva.

Hacía tiempo que tenía referencias del deporte de los perros de trineo por los medios de comunicación. Concretamente conocía la Pirena y lo cierto es que me entusiasmó saber que aquellos trineos arrastrados por un buen número de perros no estaban tan lejos de nosotros, así que me puse en contacto con sus organizadores, y me ofrecí como voluntario en las etapas que se celebraran cerca de mi casa. Pensé que era la mejor forma de conocer el tema de primera mano. Al cabo de unos dias recibí su oferta de estar en un control en el campeonato de España, oferta que acepté encantado.

Cuando llegué, esperaba encontrar tiros de ocho a doce perros, cual fue mi sorpresa al comprobar que existen diferentes categorías según el número de perros. Así que me tropecé con pulkas de un solo perro, y trineos con solo dos o tres canes. Por si fuera poco, contemplaba atónito a tandems de samoyedos y pastor alemán y cosas por el estilo que me hicieron contemplar el mushing como algo mas cercano.

Decidido, tanteé el asunto y me decidí a buscarle compañera al amigo Kazán. Y aquí es donde entra en juego Dana, una bellísima husky. Ya que mi deseo no era entrar en competiciones, sino solo pasar un buen rato, mis pretensiones eran escoger una hembra de raza nórdica. Pensé que quizás habría alguna abandonada en cualquiera de los muchos albergues o protectoras y, aunque conocía los posibles riesgos, decidí aceptarlos. Con la ayuda de la Fundació Altarriba contacté con la Protectora del Baix Llobregat (Barcelona) donde Dana había sido recogida.

Cuando dos perros de carácter se ven obligados a convivir, alguien acabará mandando. Lo dictan los cánones, y para que todo funcione bien debe ser así, aunque ello suponga enfrentamientos. Es cierto que no fue facil pero acabaron entendiéndose y aunque el adiestramiento para el trineo y la bicicleta les era algo absolutamente desconocido, con el asesoramiento de la Asociación Española de Mushers, hemos conseguido funcionar los tres mas o menos bien.

Sin embargo, no olvido que en aquella protectora habían muchos perros. Me causó especial impacto contemplar el gran número de nórdicos que estaban allí, esperando, mientras seguían siendo los "perros de moda". Y sigo pensando, que muchos de ellos serían tremendamente felices si alguien les diera la oportunidad que se les brindó a Kazán y a Dana."

Rubén Flores de Guirior.