"Comienzo
estas palabras intentando que sean tan solo el relato de mi experiencia
personal con dos seres que han cambiado mi vida de una manera drástica
y creo que para bien. Mi deseo es que sirvan como muestra de lo que
se puede conseguir con perros que no han tenido un comienzo especialmente
alegre. Si lo desean, presten atención tan solo a los hechos
y no al que los relata. Seguro que les hará pensar...
Mi primer perro fue Kazán, un macho que, según reza
en su cartilla, es de raza Pastor Belga, aunque lo cierto es que sus
antecedentes son mas bien indefinidos. Un veterinario afirmó
en su dia, que su enroscada y muy poblada cola delataba en él
algún ancestro nórdico. A mi me da igual. Fue mi primer
perro, y los dos pagamos la novatada. Primero, cuando sus "dueños"
me apremiaron a que, con solo tres semanas, me lo llevara a casa puesto
que, según ellos, no lo podian atender. Cuando llegué
comprendí el porqué. El panorama era desolador. Una
hembra famélica, alimentada literalmente con pan duro y agua,
intentaba amamantar a cuatro bolitas de pelo que yacían en
un suelo mojado, bajo una intensa lluvia que ya duraba dias. Nadie
se había preocupado de proporcionar a la madre una manta o
un tejado donde cuidar a sus cachorros, y estos corrían serio
peligro. Solo pude coger a uno, un macho que enseguida llevé
al veterinario, para que lo reconociera, y me diera algún consejo.
He de confesar, que yo no sabía mas de perros que cualquier
persona que anda por la calle, pero me apasionaban y estaba decidido
a criar a Kazán. Lo que no esperaba, era que comenzara a mostrar
lo que ,según me explicaron, se conoce como personalidad dominante.
Manifestaba cierta agresividad que nos asustaba a todos y acabó
haciéndose dueño de cuanto le apetecía. Para
acabar de complicar las cosas, nuestro vecino, se dedicó a
apedrearlo cuando se encontraba solo en el jardín, un trauma
que aún le dura.
Sin
entrar en detalles solo diré que llegué a verme ante
la disyuntiva de deshacerme de él o solucionar de raíz
el problema. Con el asesoramiento de un profesional, fui tomando las
riendas, y los resultados se notaron enseguida, ahora Kazán
sabía que yo era el jefe de la manada, y que además
le protegía. Como consecuencia de estos cambios su sociabilidad
se hizo mas que aceptable, y cualquiera podia acercarse a él,
algo impensable tiempo atrás.
Todas estas vivencias me llevaron a la conclusión de que no
estamos haciendo bien las cosas. La gente vende y compra perros con
una facilidad pasmosa, como si no se trataran de seres vivos que tendrán
que ser atendidos de manera especial mas allá que cualquier
otro capricho. Luego vienen las decepciones, los problemas y las irresponsabilidades;
¿resultado? El abandono, o algo peor...Sería ideal que toda
persona que desea adquirir un animal de compañía, se
viera sometida a una especie de examen en el que se evaluaran sus
posibilidades, conocimientos y capacidades para acometer tal empresa
que durará unos cuantos años. Si al mismo tiempo se
le aconsejara en base a estos parámetros cual es su "media
naranja canina", que raza o individuo se adapta mas a sus circunstancias...¿cuántos
problemas no nos evitaríamos, y evitaríamos a los perros,
víctimas indefensos de todo este embrollo? Esta idea siempre
me ha rondado la cabeza.
Damos un salto en el tiempo y en el espacio. Un cambio de aires nos
lleva hasta un lugar que nos cautivó: La Val dŽArán,
y allí es donde instalamos nuestra residencia definitiva.
Hacía tiempo que tenía referencias del deporte de los
perros de trineo por los medios de comunicación. Concretamente
conocía la Pirena y lo cierto es que me entusiasmó saber
que aquellos trineos arrastrados por un buen número de perros
no estaban tan lejos de nosotros, así que me puse en contacto
con sus organizadores, y me ofrecí como voluntario en las etapas
que se celebraran cerca de mi casa. Pensé que era la mejor
forma de conocer el tema de primera mano. Al cabo de unos dias recibí
su oferta de estar en un control en el campeonato de España,
oferta que acepté encantado.
Cuando llegué, esperaba encontrar tiros de ocho a doce perros,
cual fue mi sorpresa al comprobar que existen diferentes categorías
según el número de perros. Así que me tropecé
con pulkas de un solo perro, y trineos con solo dos o tres canes.
Por si fuera poco, contemplaba atónito a tandems de samoyedos
y pastor alemán y cosas por el estilo que me hicieron contemplar
el mushing como algo mas cercano.
Decidido, tanteé el asunto y me decidí a buscarle compañera
al amigo Kazán. Y aquí es donde entra en juego Dana,
una bellísima husky. Ya que mi deseo no era entrar en competiciones,
sino solo pasar un buen rato, mis pretensiones eran escoger una hembra
de raza nórdica. Pensé que quizás habría
alguna abandonada en cualquiera de los muchos albergues o protectoras
y, aunque conocía los posibles riesgos, decidí aceptarlos.
Con la ayuda de la Fundació Altarriba contacté con la
Protectora del Baix Llobregat (Barcelona) donde Dana había
sido recogida.
Cuando dos perros de carácter se ven obligados a convivir,
alguien acabará mandando. Lo dictan los cánones, y para
que todo funcione bien debe ser así, aunque ello suponga enfrentamientos.
Es cierto que no fue facil pero acabaron entendiéndose y aunque
el adiestramiento para el trineo y la bicicleta les era algo absolutamente
desconocido, con el asesoramiento de la Asociación Española
de Mushers, hemos conseguido funcionar los tres mas o menos bien.
Sin embargo, no olvido que en aquella protectora habían muchos
perros. Me causó especial impacto contemplar el gran número
de nórdicos que estaban allí, esperando, mientras seguían
siendo los "perros de moda". Y sigo pensando, que muchos
de ellos serían tremendamente felices si alguien les diera
la oportunidad que se les brindó a Kazán y a Dana."
Rubén
Flores de Guirior.