Bienvenid@
al club de los que han adoptado un perro nórdico.
Si,
además es el primero que tienes, seguro que en ti se desarrollan por
igual sentimientos de alegría y expectación pero también de cierta
inseguridad y desasosiego al contemplar que tu nórdico se pasea por
su nuevo hogar, indagando que es todo esto tan nuevo.
Bien,
ante todo mantén la calma y toma el control. Es trascendental que
en esta primera fase el perro conozca y reconozca que TU eres el jefe,
piensa que este tipo de perros tiene muy arraigado el sistema de jerarquías
que se puede observar en los lobos, ellos no reconocen a ningún individuo
como igual, solo por encima o por debajo en la escala jerárquica.
Así, que ten claras cuales van a ser las normas, y sé consecuente.
SI significa siempre si y NO siempre será NO.
¿
A que normas nos referimos? Eso hay que tenerlo claro antes de la
entrada del nuevo inquilino. Por ejemplo, donde va a dormir, a que
lugares de la casa tiene libre acceso y a cuales no, horarios, que
va a comer cuando y donde...
Un
consejo en cuanto a la comida, es que lo alimentes estrictamente de
pienso de calidad. Por supuesto influirá respecto a la cantidad y
tipo de comida, la meteorología y la intensidad de actividad que lleves
a cabo en cada época, y en el caso de una hembra, si está preñada
o en periodo de lactancia. Para los cachorros también hay productos
especiales en función de sus necesidades. Sobre todo, no escatimes
en la calidad de la comida, eso repercutirá de forma inevitable en
su salud y rendimiento y , por supuesto, en las facturas del veterinario.
En cuanto a alimentación solo queda por añadir que desde el principio
el animal tenga claro que tu puedes manipular el pienso incluso mientras
esté comiendo. Recuerda que en la manada, el jefe decide cuando come
el resto del grupo. Si eres capaz de meter la mano en su recipiente
sin recibir ningún tipo de gruñido ni amenazas, tienes mucho camino
ganado.
Hablemos
ahora del dormitorio. Por supuesto el tuyo es lugar reservado, ni
que decir tiene, que tu cama no es el lugar apropiado para un perro
de trineo, aunque él lo intente en mas de una ocasión. Atención!,
NO CEDAS. Si lo haces una sola vez, has creado un grave precedente
que el se encargará de recordarte a menudo. Lo ideal, es que el perro
duerma en el exterior en una caseta resguardada de la humedad del
suelo y que le proteja de la lluvia o la nieve. Nunca temas por el
frío, ya que las temperaturas de nuestro país les son del todo soportables.
Algo que puede dejarte descolocado es su "arte" para las fugas. No
es nada personal, pero son así, y lo único que puedes hacer, es prever
lugares y situaciones en los que te pueda jugar una mala pasada. Si
está en un enrejado exterior, procura que sea de valla fija y resistente
( mi perra se entretuvo en deshacer una valla tradicional con el morro
) y enterrada al menos 25 cms en al suelo.
Tampoco
creas que será un buen guardián, si alguien le hace cuatro caricias
se marchará con él sin mas. Es parte de su carácter, la agresividad
con humanos está prohibida en estas razas, pero ya que lo sabes, toma
medidas al respecto. Desgraciadamente hay mucho desaprensivo suelto,
y no todo el mundo comparte ese cariño tuyo por los animales.
Si
quieres un consejo, en la primera visita al veterinario haz que le
pongan en "chip" de identificación que, en caso de pérdida o robo,
será de vital importancia para la recuperación de tu perro.
Estos
son solo unos cuantos consejos elementales para que empieces con buen
pie la convivencia que, seguro, tan buenos momentos te hará pasar
tu nórdico.
Poco
me queda por añadir a los consejos de Rubén, aunque
quiero invitaros a hacer llegar a Proyecto Nórdico vuestras
experiencias con los perros nórdicos y con los adoptados en
especial, con la intención de que sirvan de ayuda a quienes
se embarquen en esta aventura.
Por
mi parte mi experiencia con nórdicos se remonta a 6 años,
aunque mi primera adopción es reciente, precísamente
cuando tomé contacto con el Proyecto Nórdico por iniciativa
de Rubén.
Uno
de mis 10 huskys murió recientemente de lismania, mientras
conocía el caso de uno de apenas un año que iba a ser
sacrificado en una perrera por no poder atenderlo. Así que
me decidí y fuí a por él.
Era
consciente de que iba a recoger a un perro del cual no me podían
dar explicaciones, ya que lo recogieron cuando estaba a punto de ser
atropeyado. Por tanto desconocía su historia, si había
sufrido o si había tenido una buena vida, si se había
escapado o lo habían abandonado.
Por
tanto fuí a por él con el convencimiento de que no iban
a ser todo lametones, sinó más bien desconfianza y recelo,
ya que aquello iba a ser un rapto en toda regla. Creo que es la mejor
manera de describir que le vengan a buscar a uno y, sin más
presentaciones, lo metan en un coche y se lo lleven a otro sitio.
Probablemente
no era su primer traslado y por tanto Curny, que así se llama,
no podía saber si aquel viaje iba a ser el definitivo.
Así
pués empezamos la relación con prudencia. Lo até
a una correa y lo llevé a dar una vuelta por los alreedores
de la perrera para luego, con cuidado, meterlo en la parte de atrás
del coche. Al llegar a casa lo dejé con un grupo de 4 hembras
en el terreno, para que se sintiera acompañado y campara a
sus anchas reconociendo el terreno. De vez en cuando entraba y les
hacía carantoñas para que viera el trato de las perras
hacia mí y viera que no era un extraño.
En
la primera comida le puse el plato con los demás, pero se lo
dí en último lugar para no crear conflictos en el grupo
(son muy celosos). Comía despacio ya que parece que siempre
había comido solo y nadie le disputaba el plato. En cuanto
vió que una perra (más rápida que él)
se acercaba a su plato asistimos a su primer gruñido. Yo estaba
allí, vigilando y separando a las perras para que no le molestaran,
confiando en que se percatara de que yo era su aliado. Me acerqué
a él y lo acaricié repetidamente mientras comía.
Gruñía algo, pero cada vez menos. En dias suscesivos
las caricias durante las comidas pasaron del lomo a la cabeza, de
la cabeza a la boca, hasta poder meter la mano en el plato sin peligro,
como apuntaba Rubén.
Llegados
a esa fase creo que el nivel de confianza es suficiente.
Supongo
que el caso de Curny no era grave, pero creo que es importante conocer
la historia del perro, si es posible, y ponerse en su lugar, sin esperar
excesivas alegrias el primer día, pero con la confianza de
llegar a establecer una relación muy especial y gratificante.