Consejos.


Podeis enviar vuestros consejos a proyectonordico@mushing.info

CONSEJOS PARA TRATAR CON UN PERRO ADOPTADO.
Por Rubén Flores de Guirior.
Responsable del Proyecto Nórdico.
Asociación Española de Mushers.

Bienvenid@ al club de los que han adoptado un perro nórdico.

Si, además es el primero que tienes, seguro que en ti se desarrollan por igual sentimientos de alegría y expectación pero también de cierta inseguridad y desasosiego al contemplar que tu nórdico se pasea por su nuevo hogar, indagando que es todo esto tan nuevo.

Bien, ante todo mantén la calma y toma el control. Es trascendental que en esta primera fase el perro conozca y reconozca que TU eres el jefe, piensa que este tipo de perros tiene muy arraigado el sistema de jerarquías que se puede observar en los lobos, ellos no reconocen a ningún individuo como igual, solo por encima o por debajo en la escala jerárquica. Así, que ten claras cuales van a ser las normas, y sé consecuente. SI significa siempre si y NO siempre será NO.

¿ A que normas nos referimos? Eso hay que tenerlo claro antes de la entrada del nuevo inquilino. Por ejemplo, donde va a dormir, a que lugares de la casa tiene libre acceso y a cuales no, horarios, que va a comer cuando y donde...

Un consejo en cuanto a la comida, es que lo alimentes estrictamente de pienso de calidad. Por supuesto influirá respecto a la cantidad y tipo de comida, la meteorología y la intensidad de actividad que lleves a cabo en cada época, y en el caso de una hembra, si está preñada o en periodo de lactancia. Para los cachorros también hay productos especiales en función de sus necesidades. Sobre todo, no escatimes en la calidad de la comida, eso repercutirá de forma inevitable en su salud y rendimiento y , por supuesto, en las facturas del veterinario. En cuanto a alimentación solo queda por añadir que desde el principio el animal tenga claro que tu puedes manipular el pienso incluso mientras esté comiendo. Recuerda que en la manada, el jefe decide cuando come el resto del grupo. Si eres capaz de meter la mano en su recipiente sin recibir ningún tipo de gruñido ni amenazas, tienes mucho camino ganado.

Hablemos ahora del dormitorio. Por supuesto el tuyo es lugar reservado, ni que decir tiene, que tu cama no es el lugar apropiado para un perro de trineo, aunque él lo intente en mas de una ocasión. Atención!, NO CEDAS. Si lo haces una sola vez, has creado un grave precedente que el se encargará de recordarte a menudo. Lo ideal, es que el perro duerma en el exterior en una caseta resguardada de la humedad del suelo y que le proteja de la lluvia o la nieve. Nunca temas por el frío, ya que las temperaturas de nuestro país les son del todo soportables. Algo que puede dejarte descolocado es su "arte" para las fugas. No es nada personal, pero son así, y lo único que puedes hacer, es prever lugares y situaciones en los que te pueda jugar una mala pasada. Si está en un enrejado exterior, procura que sea de valla fija y resistente ( mi perra se entretuvo en deshacer una valla tradicional con el morro ) y enterrada al menos 25 cms en al suelo.

Tampoco creas que será un buen guardián, si alguien le hace cuatro caricias se marchará con él sin mas. Es parte de su carácter, la agresividad con humanos está prohibida en estas razas, pero ya que lo sabes, toma medidas al respecto. Desgraciadamente hay mucho desaprensivo suelto, y no todo el mundo comparte ese cariño tuyo por los animales.

Si quieres un consejo, en la primera visita al veterinario haz que le pongan en "chip" de identificación que, en caso de pérdida o robo, será de vital importancia para la recuperación de tu perro.

Estos son solo unos cuantos consejos elementales para que empieces con buen pie la convivencia que, seguro, tan buenos momentos te hará pasar tu nórdico.


UN RAPTO EN TODA REGLA.
Por Carles Garcia Maestre.
Presidente Asociación Española de Mushers.

Poco me queda por añadir a los consejos de Rubén, aunque quiero invitaros a hacer llegar a Proyecto Nórdico vuestras experiencias con los perros nórdicos y con los adoptados en especial, con la intención de que sirvan de ayuda a quienes se embarquen en esta aventura.

Por mi parte mi experiencia con nórdicos se remonta a 6 años, aunque mi primera adopción es reciente, precísamente cuando tomé contacto con el Proyecto Nórdico por iniciativa de Rubén.

Uno de mis 10 huskys murió recientemente de lismania, mientras conocía el caso de uno de apenas un año que iba a ser sacrificado en una perrera por no poder atenderlo. Así que me decidí y fuí a por él.

Era consciente de que iba a recoger a un perro del cual no me podían dar explicaciones, ya que lo recogieron cuando estaba a punto de ser atropeyado. Por tanto desconocía su historia, si había sufrido o si había tenido una buena vida, si se había escapado o lo habían abandonado.

Por tanto fuí a por él con el convencimiento de que no iban a ser todo lametones, sinó más bien desconfianza y recelo, ya que aquello iba a ser un rapto en toda regla. Creo que es la mejor manera de describir que le vengan a buscar a uno y, sin más presentaciones, lo metan en un coche y se lo lleven a otro sitio.

Probablemente no era su primer traslado y por tanto Curny, que así se llama, no podía saber si aquel viaje iba a ser el definitivo.

Así pués empezamos la relación con prudencia. Lo até a una correa y lo llevé a dar una vuelta por los alreedores de la perrera para luego, con cuidado, meterlo en la parte de atrás del coche. Al llegar a casa lo dejé con un grupo de 4 hembras en el terreno, para que se sintiera acompañado y campara a sus anchas reconociendo el terreno. De vez en cuando entraba y les hacía carantoñas para que viera el trato de las perras hacia mí y viera que no era un extraño.

En la primera comida le puse el plato con los demás, pero se lo dí en último lugar para no crear conflictos en el grupo (son muy celosos). Comía despacio ya que parece que siempre había comido solo y nadie le disputaba el plato. En cuanto vió que una perra (más rápida que él) se acercaba a su plato asistimos a su primer gruñido. Yo estaba allí, vigilando y separando a las perras para que no le molestaran, confiando en que se percatara de que yo era su aliado. Me acerqué a él y lo acaricié repetidamente mientras comía. Gruñía algo, pero cada vez menos. En dias suscesivos las caricias durante las comidas pasaron del lomo a la cabeza, de la cabeza a la boca, hasta poder meter la mano en el plato sin peligro, como apuntaba Rubén.

Llegados a esa fase creo que el nivel de confianza es suficiente.

Supongo que el caso de Curny no era grave, pero creo que es importante conocer la historia del perro, si es posible, y ponerse en su lugar, sin esperar excesivas alegrias el primer día, pero con la confianza de llegar a establecer una relación muy especial y gratificante.